Dentro de la comunidad Europea, España es uno de los pocos países sin cobertura pública dental.

Algunos de los países de la UE costean al menos una parte de ese gasto.

Alemania es la nación con mayor cobertura (soporta el 68% del coste), seguida de Croacia (61%), Eslovaquia (56%) y Eslovenia (51%), según datos de la Comisión Europea.

En España los tratamientos dentales, excepto las extracciones dentales, no están cubiertos por la Seguridad Social.

El gasto para subvencionar el coste de los tratamientos bucodentales supondría el 10% del gasto en sanidad.

«Los cuidados dentales no han estado nunca en la agenda, en parte porque se considera que tanto la caries como la enfermedad periodontal no son dolencias graves que comprometan la vida de los pacientes», dice el economista de la salud Fernando I. Sánchez Martínez, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Murcia. «Además no son contagiosas».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El acceso a una atención pública odontológica ha aparecido en la agenda política española en las últimas elecciones.

Cada hogar español gastó de media en 2015, unos 435 euros en el dentista, una cantidad similar a la destinada a gafas, ortopedia o audífonos.

Según el Consejo de Dentistas, una de cada cinco personas (21%) no visita al odontólogo por motivos económicos.

Un reciente especial de la revista The Lancet firmado por especialistas de 10 países alerta de la desastrosa salud de las bocas en todo el mundo (la mitad de todos los pobladores, 3.500 millones de personas, tiene alguna enfermedad bucodental) y recomienda encarecidamente la cobertura universal, una tendencia, advierten, que se está abriendo paso.

«Más de la mitad de la población mundial no ha visto a un dentista en su vida y nunca lo verá si no conseguimos integrar la atención bucodental en los centros de salud», dice uno de los autores, Habib Benzian, profesor de la Universidad de Nueva York y editor del Atlas de Salud Bucodental de la Federación Dental Internacional, también director asociado del Centro Colaborador de la OMS para la mejora e investigación dental;

«el cuidado de la boca se ve frecuentemente como un lujo y no como parte de los servicios de salud básicos»,

En naciones ricas, como España, mantiene Benzian, se estima que las enfermedades bucodentales «son las cuartas afecciones más caras de tratar».

Ello es debido al uso de tecnología muy avanzada. Y cita las prótesis por la complejidad del trabajo en el laboratorio.

A mayor educación y renta, mejor es la salud bucodental, según los expertos.

Solo la mitad de los españoles (el 46% en 2017) van anualmente, tal y como recomiendan los especialistas. Algo que también tiene que ver con el dinero. Los más ricos van más, el 60% lo hace, frente al 35% de los más pobres, además del factor económico influye el miedo al dentista.

En el coro de demandas para que la atención bucodental se equipare a cualquier otra especialidad dentro del sistema de salud, figuran expertos como Joan Carles March, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública. «Mantener la boca sana redunda en una mejor salud, está muy comprobado«, asegura. Desde el grave riesgo de extensión de infecciones hacia el torrente sanguíneo hasta la relación de la periodontitis con tumores, infecciones y problemas estomacales, y no menos importante, la detección precoz del cáncer oral, según recoge la Federación Dental Internacional.

Hay que concienciar en prevención

Los niños, que son clave en el futuro de la salud dental.

 

 

 

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